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Excelentes consejos.

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de repente me encontré con un cuadro

cuya especial interpretación compartimos alguna vez aquí en el blog, pero que creo que vale la pena repetir:

Qué importante es no sólo mirar, sino saber ver el mensaje del cuadro, no? Y admirar el original, no tiene precio. Gente, a viajar se ha dicho. Vale la pena.

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Un ganso que picoteaba en una pradera se sintió ofendido por la presencia de un caballo que pastaba cerca, y con acento sibilante así  le dijo:

“Ciertamente soy yo un animal màs noble y perfecto que tú, ya que toda la extensión y rango de tus movimientos está confinado a un solo elemento.”

“Yo puedo caminar sobre la tierra tan bien como tú; poseo, además, alas con las que puedo elevarme por los aires; y, cuando me place, puedo navegar estanques y lagos y refrescarme en sus aguas. Disfruto de  las distintas capacidades de las aves, los peces y los cuadrúpedos.”

El caballo, resoplando en forma desdeñosa, replicó:

“Es cierto que habitas en tres elementos, pero no haces buen papel en ninguno de los tres. Vuelas, es verdad; pero tu vuelo es tan pesado y torpe que no tienes derecho a compararte con la alondra o la golondrina.”

“Puedes nadar por la superficie de las aguas, pero no puedes vivir en ellas como los peces; no puedes procurarte allí tu alimento ni ni puedes surcar las profundidades debajo de las olas.”

“Y cuando caminas, o más bien te contoneas, sobre la tierra con tus anchas patas, estirando el largo cuello y siseando a todo el que pasa, sólo atraes la burla de los que te observan.”

“Admito que sólo estoy formado para moverme sobre la tierra; pero cuánta gracia hay en mi forma! Qué bien torneadas mis patas! Qué bien diseñado todo mi cuerpo! Cuán grande mi fuerza! Qué deslumbrante mi velocidad!”

“Prefiero mucho estar confinado a un sólo elemento, y ser admirado en el mismo, que ser un ganso en los tres elementos.”

En las últimas semanas he pensado varias veces en esta fábula.

Estoy ayudando a mi hijo Leonardo con su adaptación al sistema educativo esloveno. Como cambió del secundario argentino (orientación economía y negocios) a un secundario mucho más parecido a nuestro viejo “Bachillerato Nacional” (se llama “gimnazija”), necesita ponerse a tiro con las materias más técnicas, como matemática, física y química, además de recuperar los contenidos anteriores de materias que nunca había estudiado, como esloveno y alemán.

Para algunas materias hemos recurrido a profesores particulares. Práctica común cuando a algún alumno le “va mal”  en la materia y necesita “nivelar” sus conocimientos para lograr el “mìnimo” aceptable.

Me parece que nuestras escuelas siguen criando gansos. Personas que necesitan alcanzar un promedio aceptable en todas las materias.

Sin embargo, el mundo de hoy ya no premia a las persionas promedio, obreros y profesionales estandarizados, piezas fácilmente intercambiables del engranaje laboral.

El mundo premia hoy a las personas excepcionales, que ejecutan su trabajo en forma apasionada y creativa, con un grado de talento, destreza y experiencia tal que los hace únicos e irreemplazables.

Qué distinto sería el mundo si en las escuelas los alumnos fuesen exigidos en las materias en las cuales tienen más talento, en vez de exigirles más en las que menos rinden. Qué distinto sería el futuro de nuestros hijos si fuese normal y obligatorio ponerle profesores particulares en las materias en las que mejor les va.

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Collage Z, por Alejandro RozitchnerLas miradas sociales pueden resultar reveladoras pero son también extremadamente limitadas a la hora de comprender lo fundamental del mundo humano. La vida se vive desde adentro, es siempre la aventura de alguien, y solemos descuidar esa perspectiva con frecuencia. Para pensar la historia es necesario tener la mirada amplia. Pero para hacer la vida propia -y para hacer bien la historia-, es necesario aplicar una mirada más concreta y realista, individual. Esto es necesario incluso para que la historia, que alguna vez será narrada, tenga algo evolutivo que contar.

La hipótesis: si las personas fueran más sabias y plenas también serían más útiles en la producción de felicidad colectiva. La plenitud del individuo genera belleza social. Y más riqueza. Y más bienestar general. El resentimiento y la ideología (plagada de ignorancias) reproducen la amargura social. ¿Acaso todavía no quedó claro?

No nos equivoquemos, buscar el bienestar personal no es un camino para hacerle bien al país. Uno, la persona, el individuo, no es un medio. El intento es el de demostrar precisamente que considerarse un medio no tiene sentido, que es improductivo, que produce desastres. La mayor apuesta es la felicidad personal, y la consecuente sensualidad social de desarrollo y creatividad.

A continuación una serie de premisas orientadoras para ese individuo frecuentemente aplastado por el peso de una visión social inadecuada:

1. No es cierto que quien más sabe, más sufre. El conocimiento y la inteligencia muestran su valor en la realidad que producen. La realidad no es en su fondo la desgracia que gustamos creer. Al tomar contacto con sus verdades profundas lo que se genera no es dolor. Se genera de todo: dolor, placer, deseos, movimientos, experiencias. Sobre todo: acción, batalla por el sentido, ganas de hacer y de logro.

2. No hace falta estar preocupado todo el tiempo. La sensación de preocupación constante es un problema personal, una mala manera de tratar con las ansiedades propias. Es nuestra responsabilidad aclarar la situación y salir de esa emoción: y tomar las acciones que sean necesarias. Se puede pedir ayuda. Se puede ayudar. La preocupación no es sintonía con la realidad, es incapacidad de tratar con ella.

3. Aprender a vivir es aprender a soportar lo indefinido. A vivir se aprende: la vida va enseñando, si uno presta atención. Lo indefinido es lo que se padece, lo que resulta incómodo, aquello que todavía no se entiende o no se puede. Hay que tolerar grandes cantidades de indefinición, de caos, de procesos que suceden según su propio ritmo y no según el ritmo de nuestras necesidades o deseos.

4. Lo problemático es parte de lo real, y no algo que no debiera existir. Tal vez el error central de nuestro pensamiento standard sea la idea de que una existencia como debe ser no tendría que contener problemas o injusticias. Como si la existencia fuera un fenómeno racional y no uno natural. No lo es: los problemas ocupan y ocuparán siempre su legítimo lugar. El tema es qué hacemos nosotros frente a ellos.

5. El despelote de nuestras sociedades no es un defecto. Lo propio de una sociedad, en todas partes del mundo y en todas las épocas de la historia, es ser un núcleo indomable de tensiones cruzadas. Las sociedades no pueden no ser problemáticas y en parte caóticas. La capacidad de una comunidad está en lo que logra hacer con su despelote fundamental. Basta de creer que todo está mal todo el tiempo. Bastante bien funcionan las sociedades teniendo en cuenta que somos tantos viviendo juntos en un espacio acotado.

6. Dos planes vitales básicos, sobrevivir o crecer. Una cosa es hacer pie en lo que uno quiere, y aceptar los desafíos de ir plasmando ese crecimiento, y otra tratar de eludir las dificultades planteadas por nuestros deseos y tratar de sobrellevar la vida como una situación que, bueno, ya va a pasar. Sobrevivir: no hacer olas, evitar despelotes, conformarse. Crecer: ir a por más, desplegarse, tomarse en serio la propia sensibilidad.

7. De las confusiones se sale diciendo qué se quiere. El caos se ordena con el eje del deseo. Ese vector instaura un orden, organiza la experiencia con algún sentido, muestra dónde va cada cosa. No se trata tanto de buscar el camino correcto, hay que buscar el camino propio.

8. La diferencia debe ser expresada, más que respetada. Nos quedamos en la tibieza moralista cuando decimos que las diferencias hay que protegerlas, adoptamos un enfoque temeroso y defensivo. La diferencia es la forma particular de ser uno, y más que respeto pide fuerza y desarrollo.

9. Identidad es deseo. La identidad no es el contexto social, la memoria, ni la historia. Todas esas cosas borran nuestra identidad real y la suplantan por una identidad simbólica, inexistente. Somos lo que queremos. Cada uno está definido por su deseo, por su línea de acción. En esa aparente superficialidad de la piel está ya inscripta la historia, no hay que ir a buscarla otra vez. Está sin ser vista, donde tiene que estar. Y nosotros tenemos nuestra vida a cargo: ¿qué queremos? Soy lo que quiero, lo que me gusta, lo que hago en consecuencia.

10. Entusiasmo es felicidad cotidiana. Todas estas ideas no trazan en lo más mínimo un horizonte pesimista o escéptico, todo lo contrario. El entusiasmo, la posición vital más lograda y plena, feliz y activa, aparece cuando uno instala en su experiencia cotidiana ese eje del querer y del deseo personal. Es lo que nos hace bien a nosotros y es lo que el país necesita que hagamos.

Final: la objeción, desde el punto de vista colectivista, sería que si cada uno hace lo que quiere queda justificado el delito, que todas las barbaridades se legitiman. No es así: no es esta posición un apoyo a las barbaridades kirchneristas, por ejemplo. Es más bien un llamado a poner en marcha otras fuerzas para limitarlas. Y por otra parte: ¿acaso no está lleno de gente que quiere el bien de los demás? ¿No es en el deseo de estos muchos de donde cabe esperar un crecimiento nacional? Soy de esos: buscaremos nuestra felicidad y al hacerlo estaremos participando de la creación de un país mejor. La producción y la riqueza nacen siempre de las ganas de vivir.

Alejandro es filósofo, autor, tipo genial y amigo de la casa. Su blog es www.100volando.net . El collage que ilustra la nota también es de su autoría. Pueden ver más de su arte aquì.

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El privilegio de una vida es ser quien uno es.

Lo que tienes que hacer es decir “sí” a la vida, “sí” a todo. Participa con goce en las penas del mundo. No podemos curar el mundo, pero podemos decidir vivir en alegría.

Cuando hablamos de arreglar los problemas del mundo, estamos descortezando el árbol que no debemos. El mundo es perfecto. Es un caos. Siempre ha sido un caos. No lo cambiaremos. Nuestro trabajo es enderezar nuestras vidas.

Debemos estar dispuestos a librarnos de la vida que planeamos, para acoger la vida que nos esta esperando. Hay que librarse de la vieja piel para que pueda salir la nueva. Si nos fijamos en lo viejo nos atascamos. Cuando nos aferramos a cualquier forma corremos peligro de putrefacción.

El infierno es la vida secándose.

Al atesorador, al que en nosotros quiere quedarse, aferrarse, debemos matarlo. Si nos estamos aferrando a la forma ahora, no tendremos la próxima forma. No se puede hacer una tortilla sin romper los huevos: destrucción antes de la creación.

Con la perfección nada puede hacerse.

Todo proceso implica romper algo. La tierra debe romperse para producir vida. Si la semilla no muere no hay planta. El pan resulta de la muerte del trigo.

La vida vive de vidas. Nuestra propia vida vive de los actos de otros.

Si vales la vida puedes tomarla.

Si vivimos en realidad es por la experiencia de la vida, tanto el dolor como el placer.

El mundo es buen oponente para nosotros. Somos buenos oponentes para el mundo. Las oportunidades de encontrar poderes más profundos dentro de nosotros aparecen cuando la vida parece más difícil. Negarse al dolor y a la ferocidad de la vida es negarse a la vida.

No estamos aquí en tanto no podemos decirle “sí” a todo.

El miedo es lo que nos mueve hacia adelante.

Si avanzas por la vida siguiendo tu camino los pájaros te cagarán encima. No te molestes en limpiarte.

Una mirada humorística a tu situación te da distancia espiritual. El sentido del humor te salva.

La eternidad es una dimensión de aquí y de ahora.

Lo divino vive en tí. Vive desde tu centro.

Tu deber auténtico es irte de la comunidad para encontrar tu bienaventuranza. La sociedad es el enemigo, cuando impone sus estructuras sobre el individuo. Sobre el dragón hay muchas escamas. Todas ellas dicen “debes”. Mata al dragón “Debes”. Cuando uno ha matado a ese dragón, uno se vuelve “El Niño”.

Rebelarse es seguir la huella de su bienaventuranza, abandonar la casa, empezar la jornada del héroe, seguir su bienaventuranza. Te sacas de encima el ayer, como la serpiente su piel. Sigue tu bienaventuranza. La vida heroica es vivir la aventura individual.

Nada es seguro si se obedece el llamado de la aventura. Nada es excitante si sabes cual será su resultado. Desoír el llamado significa estancamiento.

Lo que no experimentas positivamente, lo experimentas negativamente.

Entras al bosque, en el punto más oscuro, y no hay sendero. Donde hay camino o sendero, es un sendero ajeno. No estás en tu propio sendero. Si sigues el camino de otros, no realizarás tu potencial.

La meta del viaje del héroe hasta el punto gema, es encontrar esos niveles psíquicos que se abren , abren, abren, y la apertura última del misterio de tu Ser es La conciencia de Buda o del Cristo. Ese es el viaje; de lo que se trata es de encontrar ese punto quieto en tu mente donde todo compromiso se desvanece.

Bajando al abismo es como recuperamos los tesoros de la vida. Cuando tropiezas, ahí está el tesoro. La cueva misma en la que temes entrar resulta ser la fuente de lo que estas buscando. La cosa maldita en la cueva que tanto temes se ha vuelto el centro. Encuentras la gema y ella te lleva.

Si amas lo espiritual no puedes despreciar lo terreno.

El propósito del viaje es la compasión. Cuando has superado los pares de opuestos has llegado a la compasión. El objeto es devolver la gema al mundo, unir las dos cosas. La separación visible en el mundo es secundaria. Más allá del mundo de opuestos hay una invisible, pero experimentada unidad e identidad en todos nosotros. Hoy el planeta es el único “grupo de pertenencia”. Debes volver con la bienaventuranza, e integrarte. El regreso es ver el brillo de todo.

Sri Ramakrishna dijo: “No busques la iluminación si no buscas como un hombre cuyo cabello esta en llamas busca agua”.

Si lo quieres todo, los dioses te lo darán Pero debes estar preparado. La meta es vivir con compostura divina, en pleno gesto de energía, como Dionisios cabalgando el tigre sin ser despedazado. Un pequeño consejo que le daban a un indio americano cuando su iniciación: “Cuando avances en la vida verás un gran abismo. Salta; no es tan ancho como crees”

Reflexiones sobre la vida / Joseph Campbell. Ed Emecé, BsAs, 2001.

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La vida

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