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Paulo Coelho

Paulo Coelho

Con Paulo Coelho me pasa algo raro. Hace muchos años, cuando se “puso de moda” El Alquimista, lo deseché, prejuzgándolo liviano. Años despùés, decidí hojear Veronika decide morir, porque había escuchado que transcurre en Ljubljana.. y me pareció liviano. Años más tarde, cuando ya había empezado a bloguear, decidí leer Como el río que fluye, porque era una obra de no ficción donde P.Coelho describe su proceso de escritura, y me pareció que habría algo que aprender de un escritor de tanto éxito. Me sorprendió. Me hizo agarrar El Alquimista, que me deleitó por la elegancia simple con la que hizo llegar un mensaje profundo a las masas. Hace rato que sigo su blog, y lo disfruto mucho más que sus libros (el último, por ejemplo, no me gustó).

Este fragmento fue publicado hoy:

Manual para subir montañas

1. Escoge la montaña que deseas subir: no te dejes llevar por los comentarios de los demás, que dicen “esa es más bonita”, o “aquella es más fácil”. Vas a gastar mucha energía y entusiasmo en alcanzar tu objetivo, y por lo tanto eres tú el único responsable y debes estar seguro de lo que estás haciendo.

2. Sabe como llegar frente a ella: muchas veces, vemos la montaña de lejos, hermosa, ineresante, llena de desafíos. Pero cuando intentamos acercarnos, ¿qué ocurre? Que es´ta rodeada de carreteras, que entre tú y tu meta se interponen bosques, que lo que parece claro en el mapa es difícil en la vida real. Por ello, intenta todos los caminos, todas las sendas, hasta que por fin un día te encuentres frente a la cima que pretendes alcanzar.

3. Aprende de quien ya caminó por allí: por más que te consideres único, siempre habrá alguien que tuvo el mismo sueño antes que tú, y dejó marcas que te pueden facilitar el recorrido; lugares donde colocar la cuerda, picadas, ramas quebradas para facilitar la marcha. La caminata es tuya, la responsabilidad también, per no olvides que la experiencia ajena ayuda mucho.

4. Los peligros, vistos de cerca, se pueden controlar: cuando empieces a subir la montaña de tus sueños, presta atención a lo que te rodea. Hay despeñaderos, claro. Hay hendiduras casi imperceptibles. Hay piedras tan pulidas por las tormentas que se vuelven resbaladizas como el hielo. Pero si sabes dónde pones el pie, te darás cuenta de los peligros y sabrás evitarlos.

5. El paisaje cambia, así que aprovéchalo: claro que hay que tener un objetvo en mente: llegar a lo alto. Pero a medida que se va subiendo, se pueden ver más cosas, y no cuesta nada detenerse de vez en cuando y disfrutar un poco del panorama de alrededor. A cada metro conquistado, puedes ver un poco más lejos; aprovecha eso para descubrir cosas de las que hasta ahora no te habias dado cuenta.

6. Respeta tu cuerpo: sólo consigue subir una montaña aquél que presta a su cuerpo la atención que merece. Tú tienes todo el tiempo que te da la vida, así que, al caminar, no te exijas más de lo que puedas dar. Si vas demasiado deprisa, te cansarás y abandonarás a la mitad. Si lo haces demasiado despacio, caerá la noche y estarás perdido. Aprovecha el paisaje, disfruta del agua fresca de los manantiales y de los frutos que la naturaleza generosamente te ofrece, pero sigue caminando.

7. Respeta tu alma: no te repitas todo el rato “voy a conseguirlo”. Tu alma ya lo sabe. Lo que ella necesita es usar la larga caminata para poder crecer, extenderse por el horizonte, alcanzar el cielo. De nada sirve una obsesión para la búsqueda de un objetivo, y además termina por echar a perder la escalada. Pero atención, tampoco te repitas “es más difícil de lo que pensaba”, pues eso te hará perder la fuerza interior.

8. Prepárate para caminar un kilómetro más: el recorrido hasta la cima de la montaña es siempre mayor de lo que pensabas. No te engañes, ha de llegar el momento en que aquello que parecía cercano está aún muy lejos. Pero como estás dispuesto a llegar hasta allí, eso no ha de ser un problema.

9. Alégrate cuando llegues a la cumbre: llora, bate palmas, grita a los cuatro vientos que lo has conseguido, deja que el viento allá en lo alto (porque allá en la cima siempre hace viento) purifique tu mente, refresca tus pies sudados y cansados, abre los ojos, limpia el polvo de tu corazón. Piensa que lo que antes era apenas un sueño, una visión lejana, es ahora parte de tu vida. Lo conseguiste.

10. Haz una promesa: aprovechas que has descubierto una fuerza que ni siquiera conocías, y dite a ti mosmo que a partir de ahora, y durante el resto de tus días, la vas utilizar. Y, si es posible, promete también descubrir otra montaña, y parte en una nueva aventura.

11. Cuenta tu historia: sí, cuenta tu historia. Ofrece tu ejemplo. Di a todos que es posible, y así otras personas sentirán el valor para enfrentarse a sus propias montañas.

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El Buen Combate es aquel entablado en nombre de  nuestros sueños.  Cuando explotan dentro de nosotros, con todo su vigor, en la juventud, tenemos mucho coraje pero todavia no hemos aprendido a luchar. Después de mucho esfuerzo, hemos aprendido a luchar pero ya no tenemos el mismo coraje para combatir. Por eso, nos volvemos contra nosotros mismos y pasamos a ser nuestro propio peor enemigo. Decimos que nuestros sueños eran infantiles, difíciles de realizar o fruto de nuestra ignorancia de de las realidades de la vida. Matamos nuestros sueños porque tenemos miedo de entablar el Buen Combate.

El primer síntoma de que estamos matando nuestro sueños es la falta de tiempo. Las personas más ocupadas que he conocido en la vida siempre tenían tiempo para todo. Las que nada hacían estaban siempre cansadas, no conseguían realizar el poco trabajo que tenían y se quejaban constantemente de que el día era demasiado corto. En verdad, tenían miedo de enfrentarse con el Buen Combate.

El segundo síntoma de la muerte de nuestros sueños son nuestras certezas. Porque no queremos considerar la vida como una gran aventura para ser vivida. Pasamos a juzgarnos sabios, justos, correctos en lo poco que pedimos de la existencia. Miramos más allá de las murallas y escuchamos el ruido de las lanzas que se rompen, el olor de sudor y de pólvora, las grandes caídas y las miradas sedientas de conquistas de los guerreros. Pero nunca notamos la alegría, la inmensa alegría que está en el corazón del que está luchando, porque para ellos no importan ni la victoria ni la derrota, importa sólo participar del Buen Combate.

Finalmente, el tercer síntoma de la muerte de nuestros sueños es la paz. La vida pasa a ser una tarde de domingo, sin pedirnos cosas importantes y sin exigirnos más de lo que queremos dar. Creemos entonces que ya estamos maduros; abandonamos las fantasías de la infancia y conseguimos realizarnos personal y profesionalmente. Nos sorprendemos cuando alguien de nuestra edad dice que quiere todavía esto o aquello de la vida. Pero en verdad, en lo íntimo de nuestro corazón, sabemos que lo que ocurrió fue que renunciamos a luchar por nuestros sueños, a entablar el Buen Combate.

Cuando renunciamos a nuestro sueños y encontramos la paz, tenemos un pequeño período de tranquilidad. Pero los sueños muertos comienzan a pudrirse dentro de nosotros e infectan todo el ambiente en el que vivimos. Emepzamos a ser crueles con los que nos rodean y finalmente pasamos a dirigir esta crueldad contra nosotros mismos. Surgen las enfermedades y las psicosis. Lo que queríamos evitar en el combate – la decepción y la derrota – pasa a ser el único legado de nuestra cobardía. Y llega un bello día en que los sueños muertos y  podridos vuelven el aire tan difícil de respirar que pasamos a desear la muerte, la muerte que nos libre de nuestras certezas, de nuestras ocupaciones y de aquella terrible paz de las tardes de domingo.

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Sueños

Les dejo con la frase que más me gustó de este video: El mundo está en manos de aquéllos que tienen el coraje de soñar, y de correr el riesgo de vivir sus sueños.

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Hace poco vi en la TV una propaganda de un programa – concurso de talento artistico, en la que se mostraba la imagen de Paul Potts. ¿Conocen su historia? Paul era un ignoto encargado de un negocio de venta de celulares en el sur de Gales que se presentó a concursar en el muy popular programa Britain´s got Talent de la TV inglesa, concurso de talento artístico al estilo de American Idol.

Impresionante, verdad?  Paul ganó el concurso, y desde entonces, ya ha editado su primer disco, y ha recorrido el mundo dando conciertos y recitales de TV, en Europa, EStados Unidos y México. Todo en menos de un año…. Sus videos en YouTube han sido vistos más de 50 millones de veces!

Vale la pena ahondar un poco más en esta historia. Paul Potts proviene de una familia humilde, pero su pasión por el canto lírico le hace estudiar mientras trabaja, y llega a figurar en la compañía de ópera de la ciudad de Cardiff. Con mucho esfuerzo, gana una beca para estudiar en Italia. Un tumor primero, y  después un accidente, sufrido mientras iba a trabajar en bicicleta, que le desfigura la dentadura y le provoca una fractura de clavícula,  le hace perder la beca y le obliga a alejarse de los escenarios y del canto por un tiempo prolongado.

Sin embargo, Paul sigue acunando su sueño…. “Mi vida cotidiana son otras cosas, ” dice en el video. “Pero mi sueño es poder vivir mi vida haciendo aquello para lo que siento que he nacido.”

Les propongo algo: volvamos a ver otra vez el video, pero esta vez sin subtítulos, para concentrarse sólo en las emociones, el lenguaje corporal y gestos faciales de los jurados, el público y Paul. Aquí va:

¡Cuántas emociones y actitudes podemos leer en este video! (Reconocimiento especial al magistral director de este cortometraje).

¿Hay un Paul Potts dentro de tí?

¿Cuál es tu sueño? ¿Para qué sientes que has nacido?

Paul se expone, no solamente ante un jurado exigente que lo recibe con actitud burlona y escéptica, sino además al escrutinio de una audiencia de millones de televidentes. ¿Es Paul una persona de gran confianza y autoestima, que le encanta enfrentar tamaño desafío?

No. Él mismo lo dice: “La seguridad en uno mismo es algo que siempre he encontrado difícil para mí. Sentirme plenamente seguro de mí mismo me es bastante difícil.”

Sin embargo,  enfrenta la competencia con su apariencia desmañada y ropa humilde, sabiendo que la ópera es poco popular y que está en inferioridad de condiciones.

Si él mismo se admite una persona de poca seguridad, cómo es que lo logra? Supongo que será por el tamaño de su deseo, de su sueño, que le impulsa a competir aún con las probabilidades en contra.

Otro ángulo para analizar esta lección: Paul supo enfrentarse a un jurado, sabiendo que iba a ser prejuzgado adversamente. ¿Tienes tú el valor de hacer lo mismo? Todos tenemos un jurado propio. EStá compuesto por tu pareja, amigos, parientes, conocidos, a veces maestros, jefes… que nos juzgan por anticipado. ¿Sabes tú cuál es tu jurado? ¿Sabes que muchas veces sus opiniones son apresuradas y basadas en apariencias, y que tú puedes seguir adelante y sorprenderlos, igual que Paul? Tu deseo de concretar tu sueño es suficientemente grande para que te impulse a presentarte ante tu jurado?

Y más aún. Paul tuvo que pasar la prueba del jurado primero, pero para triunfar tuvo que cautivar al gran público. ¿Eres tu capaz de hacer lo mismo? ¿Aunque tu propuesta sea inusual para algunos , ridícula para muchos, condenada de antemano al fracaso por la mayoría? ¿Quién es tu público? ¿Cuánto estarías dispuesto a sacrificar y arriesgar para ganarse su aprobación?

Y por último, Paul vuelve a empezar de cero con su carrera, después de haber sufrido grandes infortunios que hubiesen descorazonado a la mayoría. Cuando más oscura estaba la noche, el juntó coraje para seguir. Exactamente igual que el príncipe que canta el aria “Nessun Dorma” en la ópera “Turandot”, que Paul eligió para la competencia. En medio de la noche más importante y trascendental de su vida, en la que se juega el todo por el todo, el personaje canta:

“Disípate, oh noche! Ocultáos, estrellas. Al alba venceré!”

No dejes que lo negro de la noche te detenga. Como dice el viejo adagio….. la noche es más negra justo antes del amanecer.

¿Cómo nos encontrará el alba?

¿LLorosos y amargados, echando la culpa de nuestros infortunios a la suerte que nos esquiva y a las circunstancias que  nos estorban y a las personas que nos perjudican y al pasado que nos detiene?

¿O persiguiendo nuestros sueños con constancia, entereza y compromiso, jugándonos enteros por nuestro derecho de alcanzar la felicidad, disfrutando cada etapa del camino?

“Disípate, oh noche! Ocultáos, estrellas. Al alba venceré!” Qué hermosa actitud.

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